03 mayo 2009

Alianza con pueblos indígenas

por Vida Amor de Paz
Prensa Libre (03 may 09)

Llegué a Sololá invitada por Conap, para asistir al Primer Encuentro Nacional de Autoridades y Organizaciones Mayas, Garífunas y Xincas y su Interacción con la Madre Tierra y sus Áreas Protegidas. Según su directora, Claudia Santizo, fue un encuentro de gran importancia para encontrar los puntos en común entre las autoridades estatales y las indígenas locales que han luchado y resguardado los bosques durante generaciones. De tal forma que la idea es hacer una alianza y apoyar sus formas locales de conservación y de concepción de la naturaleza que han sido muy efectivas en el pasado.

Es precisamente en esta región del altiplano donde encontramos las reservas naturales mejor cuidadas del país. Sin la sabiduría de estos pueblos indígenas, Guatemala no podría contar hoy con la riqueza natural de esta región. Sin embargo, por el bombardeo de las culturas occidentales que no se apegan a su Cosmovisión, hoy existen grandes amenazas. En todo el país estamos perdiendo alrededor de 73 mil hectáreas de bosques cada año por razones diversas. Aunado a esto, el sentido de identidad y las normas y principios de conservación que nos dejaron los abuelos se están mermando, asunto importante de rescatar.

Entre la identidad cultural y la naturaleza hay una conexión y debemos percibir los recursos naturales como “bienes naturales” y administrarlos adecuadamente para que sigan siendo eficientes en el futuro. De tal forma que este encuentro fue un momento histórico. Uno de los puntos en común que observé fue que los líderes indígenas tienen como misión conservar pues estos sitios sagrados es donde manifiestan su espiritualidad. Según el CONAP, hay un mil 307 casos de bosques que se encuentran en manos de comunidades, manejando de forma colectiva un millón y medio de hectáreas, por lo que es prioritario apoyarles en su conservación.

Hoy, falta ver las resoluciones a las que se lleguen. Pero como dice el líder indígena Lucas Argueta: “Si destruimos nuestro entorno, nos destruimos a nosotros mismos... la Madre Tierra nos da energías y nos da lo que necesitamos y se lo devolvemos con nuestro agradecimiento, respeto, aprecio y plenitud”. Y yo anoto, que sin importar si somos rubios, morenos, blancos, o de características físicas mayas, orientales, garífunas o mestizas, si somos guatemaltecos, es el momento de aliarnos, apoyando a los pueblos indígenas. Frente al gran desafío del cambio climático, si seguimos sin respetar a la madre naturaleza, puede llevarnos a un cataclismo inimaginable y ya la Tierra brota lágrimas con las inundaciones que vemos, causado en parte por la deforestación. Lucas Argueta nos dice: “Debemos de aprender a vivir en armonía con nosotros mismos, con la familia, con sociedad y con la naturaleza y el cosmos”. Es un gran mensaje.