29 octubre 2005

Ladinos y extranjeros

Por Francisco Villagrán Kramer
elPeriódico (29 oct 05)

Según la Constitución, Guatemala es un país multiétnico y multicultural. Sin embargo, se prescribe la protección de las comunidades indígenas, y deja que el resto del texto rija y proteja a quienes no integran dichas comunidades. Los ladinos o mestizos y los extranjeros que constituyen, el primero, la segunda mayoría cultural y el otro, una minoría.

Comenzamos por señalar que el término ladino es más usado entre indígenas al referirse a no indígenas que entre los propios ladinos. En todo caso son una “clase aparte” por lo que en la Constitución no figura el término ladino.

Este se originó a principios del siglo XVI a fin de identificar a los mestizos –hijos o hijas de padre español y madre indígena–, y diferenciarlos de los “criollos” –hijos o hijas de padre y madre españoles–. En consecuencia los mestizos o ladinos integraron un sector étnico-cultural aparte y separado de los criollos y de los indígenas aumentando progresivamente primero en el área rural y después en la capital.

En el proceso de independencia, los criollos hicieron sentir su peso político ante los españoles y los ladinos ante los criollos después de la independencia. Para los criollos y los indígenas los mestizos eran, pues, ladinos y entre ellos se desarrolló y fortaleció la identidad ladina que, por un lado, adoptó el tratamiento verbal de “vos” y por el otro, compartió la cultura discriminatoria de los criollos respecto a los indígenas. En el siglo XX –ya establecidas las clases sociales, algunos segmentos de ladinos ya integraban la clase media rural y la clase popular y en reducido número, la clase media.

El bilingüismo no predomina entre ladinos, mas sí entre indígenas que se incorporan a ese sector; más por razones económicas, conservando algunos de los elementos de su cultura indígena y adoptando otros de la cultura ladina.

El problema que genera el término y el concepto de ladino entre los no indígenas se registra con claridad en las clases sociales. Genera más reacciones e incluso es ofensivo entre las clases alta y media urbanas y rurales, incluyendo en el oriente del país, en tanto que en la clase popular la resistencia al uso del término es menor. En materia de discriminación, los ladinos a la vez que discriminan a los indígenas, son discriminados por integrantes de las clases media –media y alta– y clase alta.

En cuanto a los extranjeros, en general son parte de la estructura socio cultural de Guatemala y de las clases alta y media. Excepcionalmente, se incorporan a la clase popular. Un análisis preliminar lleva a distinguir a los extranjeros que, conservando mucho de su cultura y su nacionalidad, residen en Guatemala, por lo que existe en ellos una dualidad. Tienen su propio país, y sin embargo, muchos, sin serlo, se sienten chapines. Entre quienes tienen la misma nacionalidad, algunos son miembros de asociaciones y clubs fundados por extranjeros en tanto que los de diferentes nacionalidades participan en las organizaciones de la clase alta y media de Guatemala, en las cuales adquieren algunos hábitos de los guatemaltecos. Otros, en cambio, más gregarios, disfrutan la compañía de guatemaltecos y deciden vivir y morir en Guatemala.

Otro sector que calificamos de “extranjeros” lo integran extranjeros naturalizados en Guatemala y también sus hijos y, en muchos casos, sus nietos. Económica, social y culturalmente integran, un sector importante sintiéndose cómodos ya sea en las organizaciones y asociaciones de clase alta o de clase media. Entre ellos el bi o trilingüismo es importante, tanto por razones de familia como económicas y sociales, por lo que sus intereses y sus actividades de distribuyen entre el comercio, la industria, la agricultura, las finanzas y las profesiones liberales, pasando desapercibido el peso económico y financiero que en conjunto tienen. Si bien muchos entre ellos tienen doble nacionalidad y/o dos pasaportes –uno guatemalteco y otro del país del cual sus abuelos o padres eran o son nacionales– su amor y lealtad por Guatemala no entra en duda. En cuanto la discriminación que es parte de su cultura, cabe agregar que discriminan discretamente a indígenas y ladinos de la clase popular. El problema para los estudiosos es que los chinos no son extranjeros; tampoco, los centroamericanos y los españoles incluyendo los hijos de padres españoles. De esta suerte la colonia española resulta siendo un grupo especial, (como los italianos) dentro del sector de extranjeros.

1 comments:

Carlos Mendoza dijo...

Recuerdo que el término "ladino" se utilizaba en España para denominar a los judíos o musulmanes que se convertían al Cristianismo. Los religiosos lo aplicaron de la misma forma en América para designar a los indígenas que aceptaban la Fe Cristiana. Luego se usó para describir a los indígenas que hablaban el Castellano y vestían como Españoles. Los indígenas lo usaron en un sentido peyorativo, para referirse a "el que engaña" porque esos indígenas "ladinizados" (como diría Richard Adams) empezaron a incursionar en el comercio, mucha veces vendiendo varatijas en las aldeas indígenas. Después de este proceso es que se empieza a utilizar para identificar a los mestizos. Entiendo que en México sigue teniendo una connotación negativa.